El oído es el órgano que despierta a nuestro cerebro. Varios estudios científicos afirman que un anciano sordo perderá memoria, atención, reflejos y capacidad intelectual más rápido que un anciano que oiga bien. De ahí la importancia de que su sordera sea detectada, evaluada y corregida.

 

Diferentes análisis neurológicos determinan que la sordera es un importante factor en envejecimiento cerebral. Se calcula que en España hay más de dos millones de personas que sufren problemas de sordera. Muchos de ellos son ancianos que siempre habían oído bien y ahora, con la pérdida de audición, pueden padecer trastornos de aislamiento, depresión, angustia, etc.

“La mayoría de las familias no dan importancia a la sordera de los ancianos. Es considerada una consecuencia inevitable del envejecimiento, pero no es una mera consecuencia sino que contribuye a acelerar el envejecimiento cerebral”, según Umberti Scapagnini,  especialista en neuroendocrinología.

“La estimulación cerebral se produce, obviamente, a través de los sentidos. Pero no todos contribuyen de la misma forma”, detalla. El oído se lleva el 70 por ciento.

Es importante señalar que un 10 por ciento de la población sufre alguna disfunción auditiva y que el 90 por ciento de estos pueden ser solucionados con un audífono.

En Inesa, gabinete especializado en la detección de problemas auditivos y en la adaptación, seguimiento y mantenimiento de audífonos, ofrecemos la posibilidad de realizar exploraciones audiométricas rigurosas, que permiten identificar problemas serios de audición.

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